Situado en la zona de Méndez Álvaro en Madrid, el Edificio Faro renace desde una mirada contemporánea que une innovación técnica y sensibilidad ambiental. La intervención, guiada por principios bioclimáticos, se proyecta a través de una arquitectura ligera: una presencia que dialoga con la luz y el aire, y que reinterpreta su papel como hito en transformación dentro del tejido madrileño.
Con una altura de 14 plantas, la torre asume un papel de referencia en el paisaje metropolitano. Su visibilidad desde los accesos principales a Madrid le otorga una dimensión simbólica, convirtiéndose en un gesto de bienvenida y en un nuevo marcador territorial en la ciudad.